Un país no son sus gobernantes. No lo delimitan las coordenadas de un mapa o las cifras distantes que tratan de explicarlo, colgadas de gruesos atlas, en estantes llenos de polvo. Un país no se entiende con áridas fórmulas, estereotipos ni leyendas negras. Un país como España es más que todo eso. Mucho más.

Un país es su gente. La que sueña, innova, crea y lucha cada día. La que se siente en casa cuando escucha una lengua que hablan más de 567 millones de gargantas en todo el mundo. Las mismas que rugen con la fuerza de cien mil leones cuando suena su himno y once hombres a pie de campo encajan la mandíbula con ganas de hacer historia. Porque eso es lo que hemos hecho con La Roja: Historia y con mayúsculas. Dos copas de Europa y un mundial consecutivos son la gesta de una selección que lo ha ganado todo sin que nadie nos regalase nada por el camino.

Nuestra forma de jugar es fiel reflejo de quienes somos como país: Fuertes y optimistas, capaces de sacar lo mejor de nuestro fútbol cuando más fuerte arrecia la tormenta. Alegres y generosos, siempre dándolo todo hasta el último minuto de partido. Dignos en la derrota y elegantes en la victoria.

Y en cada pase, cada jugada, cada gol… sienten olores, sabores y esencias de la tierra que añoran. Y es que si de algo sabemos en España es de sabor: El de los centenarios olivos de Jaén y del jamón ibérico de bellota de las mejores dehesas, curado a base de sabiduría y paciencia. El de una paella con amigos junto a una playa celeste del Levante o de unos pinchos en alguna catedral gastronómica del Norte.

El sabor que dan las manos curtidas de una madre, una abuela… un ser querido, a una fabada asturiana o el del brillo de los ojos de tu amante, al brindar las copas con un caldo rojo que bautizaron como Rioja. Del huerto al mar, de la montaña a las ciudades, son nuestras diferencias las que nos hacen únicos. Las que nos vuelven imbatibles. Las que hacen que un sevillano y un catalán jueguen en el mismo equipo, con la complicidad de dos chavales que han crecido juntos dándole al balón en el barrio, soñando con comerse el mundo.

De esa riqueza queremos beber en El Gourmet De La Roja. Empaparnos de la tradición de España como potencia gastronómica y deportiva, para llevar un pedazo de nuestra esencia a tu mesa. Somos un país de gestas legendarias: De imperios donde no se ponía el sol a la sublime belleza de un soneto de Quevedo. Del valor de los tercios a Cervantes soñando con un caballero que lucha contra molinos de viento. De la perfección de Velázquez a la revolución de Picasso. Esa creatividad y valentía es la que nos inspira para emprender esta aventura, sintiéndonos herederos de lo mejor que hemos ofrecido al mundo. Valores que se ven representados por todas las marcas que colaboran con el Gourmet de la Roja. Firmas con productos de la más alta calidad para llevar el nombre de España a todos los rincones en los que juegue nuestra Selección.

Porque un país, en definitiva, es lo que hay de la cabeza a los pies de todo el que se siente parte de él. Más allá de los símbolos, de las fechas y los aniversarios. España es esa emoción que sientes cuando lees esto. Y es el sabor de todas las marcas que hacen posible El Gourmet De La Roja. Un sueño donde deporte y gastronomía van de la mano.

COLABORADORES

El Gourmet de la Roja

200-125   300-075   210-260   210-060   300-115   100-105   300-101   400-101   300-320   300-070   300-206   200-310   300-135   300-208   810-403   400-050   640-916   642-997   300-209   400-201   200-355   352-001  

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